Un portazo del último funcionario de primera línea que quedaba en el Gobierno y que había sido puesto en el Gobierno de Alberto Fernández. El IPC en el centro de la escena que generó la salida del hijo del ex ministro de Economía de Néstor Kirchner.
Lo que sucedió deja al desnudo la preocupación del Gobierno por el dato de inflación. El nuevo método de seguimiento de los precios contemplaba cambios en la ponderación del índice que iban a golpear de lleno en el IPC. La canasta que se iba a medir contemplaba un mayor peso de los servicios como celular, internet, cable. En fin, elementos que hoy forman parte trascendental del consumo de los hogares.

Los servicios vienen aumentando por encima del promedio general. El nuevo plan tarifario iba a impactar de manera contundente. Mostrar esa realidad alejaría a Javier Milei de su certeza de que el número de inflación comenzará con cero a partir de agosto.
La decisión de no modificar el índice, uno de los pedidos del FMI, fue el motor que proyectó la partida de Marco Lavagna. Y comienzan las dudas de que el Gobierno, como en otros tiempos, haga un manejo de las estadísticas oficiales.




