¿Quién genera empleo registrado en Argentina?

De acuerdo a un informa de Argendata.Fundar
La cantidad de trabajadores en relación de dependencia registrados, es decir asalariados que cuentan con aportes patronales a la seguridad social, aumentó entre 2016 y 2025 un escueto 4,7%. Por su parte, los asalariados no registrados aumentaron en un 18,6% y los no asalariados 25,3%.
¿En qué sectores creció el empleo formal?

«Esto evidencia una creciente precarización del empleo», indicó el trabajo. Sin embargo, este débil crecimiento del trabajo registrado no fue uniforme entre los sectores económicos.

Los que explican gran parte del crecimiento son la enseñanza, la administración pública (en sus tres niveles), los servicios empresariales e inmobiliarios, el comercio y la salud. Por el contrario, los servicios financieros, la construcción, el transporte y la industria manufacturera explican las caídas más importantes.

Este fenómeno puede explicarse por distintos factores. En primer lugar, el estancamiento económico por el que transcurre la economía argentina hace más de una década dificulta la generación de puestos de trabajo —principalmente en el sector privado—, tanto en áreas productoras de bienes como en los servicios. En segundo lugar, hay procesos particulares que reconfiguran las demandas laborales

Para entender estos procesos, la educación resulta un caso paradigmático. La demanda educativa creciente, ante el aumento de la matrícula escolar en el secundario, las mayores demandas de cuidados infantiles (guarderías y jardines de infantes) y la expansión de la matrícula terciaria impulsaron hacia arriba el empleo sectorial.

Sin embargo, parte de este fenómeno comienza a verse perjudicado por la caída en la tasa de natalidad. Según la información publicada por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, la cantidad de empleados registrados en guarderías y jardines maternales cayó un 10% entre octubre de 2024 y 2025 —rondando actualmente los 148 mil puestos de trabajo—, mientras que el resto de las actividades docentes se mantiene en alza.

La administración pública —en conjunto con la seguridad y la defensa— tuvo un fuerte crecimiento hasta 2023, pasando de 1,5 millones de puestos de trabajo registrados a 1,7 millones. Luego, entre 2023 y 2025 se perdieron 50 mil puestos de trabajo en el sector.

El crecimiento hasta 2023 está vinculado, principalmente, al aumento del empleo público provincial y municipal, que en muchas situaciones funciona como un refugio laboral ante la falta de crecimiento general de la economía.

A partir de la asunción del gobierno de Javier Milei, la caída de estos puestos está asociada a un ajuste en la administración pública del gobierno nacional, así como también al recorte de las transferencias hacia las provincias, que afectó los recursos fiscales disponibles por los gobiernos subnacionales.

Por su parte, la industria fue el sector que más cayó en términos absolutos entre 2016 y 2025 en cuanto a la cantidad de trabajadores asalariados registrados. En ese período se perdieron 82 mil puestos de trabajo, lo que implicó una caída del 6,6% sobre el total manufacturero. En este caso, la crisis económica, la caída del consumo y la reciente apertura de las importaciones impactaron en un sector dirigido principalmente al mercado interno.

En el caso del transporte y comunicaciones (-5,7%) y la construcción (-5,9%), la caída obedece a causas distintas. Por un lado, el empleo formal asociado al transporte automotor de pasajeros viene cayendo persistentemente, producto tanto del auge de nuevas plataformas tipo Uber como del ocaso del transporte de ómnibus de larga distancia. En el caso de la construcción, el mal desempeño se debe particularmente al freno de la obra pública desde fines de 2023.
¿Cuándo crece el empleo?
La creación de empleo registrado en el sector privado se encuentra íntimamente relacionada con el crecimiento económico. Casi todos los años en los que se creó empleo formal —en el gráfico, todo aquello que se encuentra por encima de la línea horizontal del cero— coinciden con los años de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). 

Por el contrario, la mayor parte de los años de caída del empleo son aquellos de caída del producto. Las excepciones son escasas. Algunos pocos años muestran creación de empleo a pesar de caída económica, y sólo uno invierte la relación: 2025. 

En el último año, la economía en su conjunto creció 4,4%. Sin embargo el empleo registrado en el sector privado se contrajo en -0,4%, siendo el único año desde 1997 en el que el empleo cayó pese a un aumento del PIB. 

Este fenómeno puede asociarse a la precarización del mercado laboral —aumento del empleo informal y del cuentapropismo—, así como también a los sectores que impulsaron el crecimiento económico, como servicios financieros y petróleo y minería.

Estos sectores tienen una mayor contribución al PIB que al empleo, de modo que pueden impactar más en la dinámica agregada del primero antes que del segundo. Sin embargo, merece destacarse que si bien crecieron, ambos sectores expulsaron empleo formal en 2025. 

En el caso de las finanzas, la digitalización viene haciendo que disminuya la cantidad de personal en sucursales bancarias. En el caso del petróleo, el boom de Vaca Muerta no llega a compensar en empleo el declino de cuencas petroleras maduras (como la del Golfo de San Jorge). Al analizar la minería, el auge del litio no compensa el mal desempeño que viene teniendo la minería ligada a la construcción, cuyo nivel de actividad ha sido bajo en los últimos años.
¿Qué sucedió con el salario en la última década?
El deterioro del mercado laboral en términos de empleo tiene su correlato en una caída sostenida desde 2016 de los salarios reales en Argentina.

Según los datos de la Cuenta Generación del Ingreso de INDEC, el salario promedio de la economía —en precios constantes— retrocedió un 21% entre el primer trimestre de 2016 y el tercero de 2025, con trayectorias disímiles según el tipo de contratación. Mientras los asalariados registrados del sector privado perdieron un 9%, los empleados públicos sufrieron una caída del 27% y los no registrados del 7%.

La dinámica salarial acompañó los vaivenes macroeconómicos del período. En 2018-2019, la crisis cambiaria y la aceleración inflacionaria erosionaron los ingresos de todos los segmentos, con mayor impacto sobre los trabajadores no registrados, que para 2019 ya habían perdido un tercio de su poder adquisitivo (comparado con 2016).

La pandemia profundizó el deterioro: en el segundo trimestre de 2020, el salario de los no registrados cayó al 22% del valor de 2016, reflejando la paralización de las actividades informales y la vulnerabilidad de esos puestos de trabajo.

Luego de la recuperación económica que supuso la salida de la pandemia, desde 2023 el deterioro de los salarios se aceleró. En el primer trimestre de 2024, tras el salto devaluatorio de diciembre de 2023, los salarios no registrados cayeron al 48% del nivel de 2016, los públicos al 66% y el salario promedio de la economía al 71%.

Desde entonces, la recuperación fue parcial y desigual: hacia el tercer trimestre de 2025, los no registrados repuntaron hasta el 93% de 2016, los registrados privados al 91%, pero los públicos apenas al 74%, reflejando el ajuste fiscal. Más allá de la heterogeneidad de desempeños recientes, los tres tipos de asalariados comparten algo: los niveles salariales son hoy menores a los de una década atrás.