El Informe Monetario Mensual de marzo del Banco Central de la República Argentina (BCRA) mostró una moderación en el crédito al sector privado en la medición intermensual pero una nueva suba en el interanual.
Los préstamos en pesos registraron una caída de 0,4% real sin estacionalidad, con descensos en la mayoría de las líneas. La excepción fueron los préstamos con garantía real —en particular los hipotecarios, que avanzaron 1,0% real s.e.— y las financiaciones con tarjetas de crédito, que crecieron 0,6% real s.e. En términos interanuales, el crédito acumula un crecimiento del 14,2% a precios constantes y representa el 8,9% del PBI en pesos (11,7% incluyendo los préstamos en dólares).
Los préstamos comerciales presentaron una caída mensual de 1,1% real s.e., interrumpiendo tres meses consecutivos de expansión. La baja se concentró en los adelantos (−3,7% real s.e.), mientras que los documentos también retrocedieron levemente (−0,3%). Por su parte, el crédito hipotecario encadena ya 20 meses consecutivos de expansión, con un alza interanual del 121,1%, impulsado por los créditos UVA. Los prendarios registraron una caída mensual de 1,8% real s.e., aunque en términos interanuales crecen 16,1%. Los personales cayeron 0,2% real s.e. en el mes, pero acumulan +16,3% interanual.
Para Pablo Blanco, CFO de Alprestamo, la caída en los préstamos comerciales no debe leerse como un cambio de tendencia: “La baja mensual de 1,1% en los préstamos comerciales parece responder a un ajuste puntual más que a un movimiento estructural. El descenso se concentró en líneas de corto plazo como los adelantos, lo que sugiere una moderación en la gestión de liquidez de las empresas. A eso se suma un contexto de mayor cautela y selectividad por parte de las entidades financieras, que tienden a ajustar condiciones en escenarios de volatilidad”.
El boom hipotecario, ¿arrastra al crédito personal?
El crédito hipotecario continúa siendo la línea más dinámica del sistema, con un crecimiento interanual del 121,1% impulsado por su estructura de largo plazo, donde la amortización de capital en los primeros años es muy baja. Esto genera un crecimiento sostenido del stock incluso con una demanda activa pero no explosiva. En contraste, las líneas de consumo como los préstamos personales operan con plazos más cortos y tasas reales aún elevadas —aunque en descenso—, lo que implica una amortización mensual significativa del capital.
Según Blanco, esta diferencia estructural explica por qué el stock de personales no refleja el mismo dinamismo: “En la medida en que continúe la baja de tasas y se extiendan los plazos, es esperable que los préstamos personales retomen una senda de crecimiento más marcada. El canal hipotecario por ahora no está traccionando de forma directa la demanda de crédito personal para refacción, pero las condiciones para que eso ocurra se están generando”.
Tarjetas versus préstamos personales
Las financiaciones con tarjeta de crédito avanzaron 0,6% real s.e. en marzo, mientras que los préstamos personales cayeron 0,2%. Para Blanco, esta divergencia refleja una preferencia coyuntural por instrumentos más flexibles: “En tarjetas conviven dos lógicas: por un lado el revolving, que es de acceso inmediato y adaptable; y por otro las compras en cuotas, donde vuelven a observarse planes de hasta 12 cuotas sin interés, lo que impulsa el stock. Este esquema favorece el financiamiento del consumo cotidiano sin necesidad de asumir compromisos de mayor plazo y costo como ocurre con los préstamos personales”.
Reservas: la caída en contexto
Las Reservas Internacionales del BCRA cerraron marzo en US$ 42.052 millones, una caída de US$ 3.514 millones respecto de febrero. La baja estuvo explicada principalmente por la disminución de la cuenta corriente en moneda extranjera de las entidades financieras en el BCRA, la caída en la cotización del oro y el pago de vencimientos de capital de BOPREAL.
Estos factores fueron parcialmente compensados por la compra de US$ 1.671 millones en el Mercado Libre de Cambios, acumulando US$ 4.386 millones en el primer trimestre del año. El tipo de cambio nominal cerró en $ 1.383/US$, continuando su separación del límite superior de la banda de flotación cambiaria.
Blanco pone el dato en perspectiva: «La caída de reservas se dio en un escenario donde el BCRA compró divisas en el mercado y, al mismo tiempo, se registró una baja de la tasa doméstica sin presión sobre el tipo de cambio. Esta combinación —acumulación en el mercado de cambios junto con relajación monetaria— es interpretada como una señal de mayor confianza relativa del mercado. En términos de tasas, esto se refleja en la evolución de la TAMAR, que pasó de niveles cercanos al 40% TNA a mediados de enero de 2026 a valores cercanos al 22% TNA hacia fines de abril. Esta caída en el costo del dinero debería empezar a trasladarse gradualmente a mejores condiciones de financiamiento y a una reactivación del crédito».
Perfil de demanda en Alprestamo
En cuanto al perfil demográfico de los solicitantes, Blanco señala que no se observaron cambios relevantes en el mes: “Los segmentos que demandan servicios financieros en Alprestamo se mantienen estables en términos de edad, género y distribución geográfica, sin alteraciones significativas asociadas al inicio del ciclo lectivo u otros factores estacionales de marzo”.
En síntesis, marzo mostró un sistema financiero que sigue expandiéndose en términos interanuales, aunque con una moderación mensual en el crédito al consumo. La baja de tasas en curso y la estabilidad cambiaria marcan el escenario para las próximas semanas, en las que el mercado aguarda señales sobre la continuidad de la desinflación.



