Así lo anunció el Gobierno Nacional. No hubo impagnaciones.
La firma del contrato está prevista para dentro de un máximo de 30 días, activará una rebaja del 13,5 % en los costos logísticos y servirá como punto de inicio para una nueva y moderna vía navegable, con obras de profundización y la incorporación de tecnología para la seguridad de la navegación y el combate al narcotráfico.
el gobierno completó con éxito el proceso de privatización de la vía navegable troncal. Con la adjudicación del contrato a la empresa ganadora, el gobierno nacional del presidente Javier Milei completó la adjudicación de la vía navegable troncal que impulsará el comercio exterior con ahorro para los productores argentinos y modernizará una infraestructura estratégica, hecho histórico para el sector privado del país.
Las obras previstas permitirán que los barcos completen la carga en puertos de origen, generando un mayor ahorro y expandiendo la frontera productiva del país, e impactará de forma directa en la competitividad de los sectores productivos e industriales argentinos, disminuyendo los costos logísticos globales y potenciando la exportación.
Todo el proceso licitatorio contó con un amplio respaldo de usuarios privados, Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro Exportador de Cereales, Unión Industrial Argentina, Bolsa de Comercio de Rosario, Cámara de Puertos Privados Comerciales, Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas, entre otros, así como de gobiernos provinciales, como es el caso de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, que se manifestaron satisfechos ante la conclusión del mismo, destacando que mantuvo estrictos criterios de competencia pública y cumpliendo con el más alto estándar de calidad técnica dispuesto por la conferencia de las Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo, organismo de la ONU que auditó cada una de las etapas para asegurar la aplicación de las buenas prácticas internacionales en la gestión de infraestructura soberana.
La privatización marca el fin de una etapa estatal de gestión de la estratégica vía por donde circula el 80% del comercio exterior del país para dar paso a una nueva era de inversión privada, donde el estado mantiene el rol de autoridad de control, pero sin intervención directa.



